¿Cuál es el propósito de Staruación?
En Saturación, creemos que el propósito de Dios es revelar Su gracia a todos los hombres, mujeres y niños restaurados por Él. La iglesia de Jesucristo, compuesta por aquellos reconciliados por medio de Dios, se reúne en millones de iglesias locales alrededor del mundo. Estas comunidades son fundamentales para compartir la buena noticia de Su amor y saturar sus entornos con el evangelio de la gracia.
Dios desea que cada persona tenga múltiples oportunidades para ver, oír y tocar el evangelio (Mt. 18:12–14; 1 Ti. 2:3–6; 2 P. 3:9). La reconciliación es Su misión, buscando restaurar nuestra relación con Él tal como se presentó en Génesis 1, donde somos llamados a representarlo en el mundo.
Saturación existe para apoyar a la iglesia y sus líderes en responder con claridad y en acción a estas preguntas vitales.
Todo lo que Dios va a hacer en el mundo, lo va a hacer a través de todo el pueblo de Dios, la Iglesia.
Cualquier cosa que Dios vaya a hacer en el mundo a través de todo el pueblo de Dios, lo hará principalmente a través de una estructura descentralizada.
Cualquier cosa que Dios vaya a hacer en el mundo, lo hará a través de líderes que empoderen al pueblo de Dios en sus dones y lo hagan como su prioridad.
Lo que sea que Dios vaya a hacer en el mundo distante del círculo de responsabilidad de cualquier iglesia local, EL lo hará a través de los recursos de las iglesias que están globalmente involucradas y por medio del Espíritu Santo con los líderes locales.
NUESTRAS CONVICCIONES
Queremos ver que cada miembro de la iglesia local crezca en:
Su intimidad personal con Dios (Mt. 22:36–40)
Que pueda Madurar en el fruto del Espíritu Santo ( Jn. 15; Gá. 5:16–23)
Que pueda compartir su historia de gracia (Mr. 5:1–20)
Que sepa ejercer sus dones espirituales (1 Co. 12)
Que sepa ejercer mayordomía de su vida (ver 2 Co. 5:15; Gá. 2:19–20; 1 Ti. 6:17–19)
Así mismo queremos ver que cada iglesia local pueda:
Definir y alcanzar el círculo de responsabilidad de la iglesia.
Que redefina el éxito en el lugar que Dios nos ha puesto:
Que llegue a ser una iglesia en misión (el resultado es la saturación del evangelio; representación y proclamación del evangelio a cada hombre, mujer y niño).

